Los Conciertos Públicos
P.CLÁSICO
Los conciertos públicos y las sociedades filarmónicas
Los conciertos públicos constituyen otro rasgo identitario de la burguesía del siglo XVIII. Organizados por iniciativa de las asociaciones filarmónicas (amigas de la música), tienen su origen en 1725 en París, con la inauguración de los Concerts spirituels, denominados así porque se celebraron inicialmente durante la cuaresma, periodo durante el cual se cerraban los teatros por imperativo religioso.

En la década de 1770 este tipo de conciertos se expandió en París -a través de los Concerts de la Loge Olympique y los Concerts des Amateurs– y por otras ciudades de Francia y Europa (Londres, Milán, Viena, Moscú, etc.), auspiciados por academias o, a menudo, por instituciones masónicas.
Los conciertos públicos no solo ofrecieron significativas fórmulas de transversalidad social -en las orquestas participaban músicos profesionales junto a aficionados burgueses- sino que tejieron una red que contribuyó a la consolidación internacional del nuevo estilo orquestal. Este nuevo estilo encontró su género en la sinfonía -originalmente el modelo italiano de obertura de ópera- su forma de expresión más característica.
La madurez alcanzada por este género durante las décadas finales del siglo XVIII unida al innovador epigonismo de las obras beethovenianas -estrenadas entre 1800 y 1824- convertirían con el tiempo a la sinfonía en uno de los estandartes de un nuevo paradigma estético que alcanzará su cenit en la segunda década del siglo XIX: la «música pura«. Es decir, música instrumental no descriptiva ni bailable concebida únicamente para ser disfrutada a través de la escucha.


La sinfonía y los conciertos públicos
El nacimiento y desarrollo de la sinfonía están íntimamente ligados al auge de los conciertos públicos en la Europa del siglo XVIII. Pese a que el modelo original del concierto público se basa en el sostén de asociaciones filarmónicas y la venta de abonos y entradas-, en los países germánicos proliferaron otros modelos socioeconómicos basados aún en el patronazgo aristocrático.
Es el caso de Haydn, una figura clave en la configuración de la sinfonía, quien compuso la mayor parte de sus más de 100 sinfonías para la orquesta de su patrón el príncipe Nikolaus Esterházy. Como era habitual en este tipo de orquestas, estaba formada a partes iguales por músicos profesionales y miembros del servicio doméstico.
Las sinfonías de Sammartini -compuestas para las academias milanesas patrocinadas por aristócratas- alcanzaron una enorme difusión internacional e hicieron de su autor el más influyente sinfonista entre 1730 y 1750.
P.CLÁSICO
Giovanni Battista Sammartini – Sinfonía Nº 39 en Sol mayor – 1. Allegro ma non tanto:
La orquesta más célebre del siglo XVIII fue seguramente la de Mannheim, una orquesta dependiente de patronazgo aristocrático y célebre debido a su extraordinaria pericia. Bajo la dirección de Johann Stamitz la orquesta se transformó, llegando a ser la mejor formación europea.
Johann Stamitz (1717–1757) Sinfonia à Quattro in A Major:
Carl Philipp Emanuel Bach cultivó un lenguaje musical que abarcaba las pasiones ardientes del movimiento Sturm und Drang (tormenta y estrés) que en su época predominaba en Europa central.
Carl Philipp Emanuel Bach (1714 – 1788) – Sinfonía en Sol Mayor: