Características Musicales

P.Clásico

Características musicales del Período Clásico

Las características musicales esenciales del período Clásico se construyen a partir de la interacción de diversos elementos: 

Armonía: durante el clasicismo se consolida la ciencia de la Armonía basada en las funciones armónicas que surgen del concepto de tonalidad a partir de tratados como el de Jean Phillipe Rameau en el contexto de la consolidación del sistema diatónico y la concepción de la construcción de acordes a partir de tríadas de sonidos (3 sonidos que suenan simultáneamente).

Homofonía: se convierte en la principal y casi exclusiva textura que se cultiva a partir del Período Clásico basada en la nueva concepción de la armonía y la doctrina de melodía acompañada que surge durante el período Barroco.

Direccionalidad: el discurso musical clásico tiene dirección. Esta dirección se construye a partir del concepto de tonalidad que surge de la nueva concepción de la Armonía. Esta direcciona el movimiento del lenguaje musical que desemboca en un objetivo. Hay una nota, la tónica, que actúa como centro tonal, estructurando el discurso musical y jerarquiza las notas de la escala diatónica generando estados de tensión y reposo.

Retórica: los mecanismos que construyen la direccionalidad del discurso musical provienen de técnicas asociadas a la retórica clásica dentro de la estructura de acción dramática planteada por Aristóteles: Presentación – Nudo – Desenlace, que en el lenguaje musical del período Clásico se traduce en: Planteamiento – Desarrollo – Clímax – Resolución. Esta estructura se construye a partir de la presencia del Conflicto que surge de las tensiones dentro del sistema Tonal reguladas por la Armonía.

Abstracción: Todos estos elementos junto al desarrollo de la música instrumental originan música que no obedece a objetivos descriptivos del texto, ni para ser bailable o ser funcional a un argumento teatral. Es música concebida con el único objetivo de ser disfrutada a través de la audición. Nace así un nuevo paradigma estético que alcanzará su cenit en la segunda década del siglo XIX durante el Romanticismo: la Música Pura o Música Abstracta.