Estilos
P.Clásico
Estilos del Período Clásico
A mediados del XVIII convivieron diversas corrientes musicales. El Rococó o Estilo Galante, ejemplificado por Johann Christian Bach hijo de Johann Sebastian Bach y conocido como el Bach de Londres, se caracterizó por el paso de las texturas complejas a melodías claras con acompañamientos sencillos, y la creación de estructuras formales bien definidas con secciones claramente articuladas: una fusión de la claridad formal de la música francesa con las innovaciones armónicas y estructurales del estilo italiano, como las del sinfonista milanés Giovanni Battista Sammartini.

Johann Christian Bach (1735 – 1782) Sinfonía en sol menor op. 6 Nr. 6
Giovanni Battista Sammartini (1700 – 1775) Sinfonia No.6 en Fa Mayor
En Alemania el desarrollo del mercado editorial musical vinculado a la música de cámara, unido al éxito del concierto público como medio de difusión de la música orquestal tuvieron como resultado la formación de una serie de estilos que los contemporáneos denominaron Galante o Sentimental (Empfindsamer stil) que buscaba la expresión directa y natural de sentimientos, y que practicaron Wilhelm Friedemann Bach y Carl Philipp Emmanuel Bach (el Bach de Berlín), hijos ambos también de Johann Sebastian.
Carl Philipp Emmanuel Bach (1714 – 1788) Concierto para Oboe y Orquesta en Mi bemol Mayor:
Este estilo reflejaba el gusto y la pujanza de las clases medias urbanas -burguesía- frente a los de las clases dominantes, encarnados por la ópera seria (aristocracia) y la música sacra (Iglesia) y era portador de nuevos valores:
Internacionalismo. Frente a los estilos barrocos tardíos, fuertemente marcados por su origen nacional, el estilo clásico se convertirá en una especie de lingua franca musical de ámbito europeo.
Sentimiento. Frente a la expresividad «objetiva» y basada en artificios retóricos del Barroco, el estilo clásico canaliza una nueva forma de expresión más intimista y libre, apoyada básicamente en el gusto y el sentimiento. La posibilidad de crear matices gracias a instrumentos como el fortepiano -que sucederá al clavecín como centro del espacio musical doméstico- sustituirá a la dificultad técnica y la exuberancia en la ornamentación característicos del Barroco como principal recurso expresivo del Clasicismo.
Inteligibilidad. El estilo clásico reaccionará a las complejidades de la fuga, el contrapunto y el bajo continuo en favor de un discurso transparente e inteligible, pero a la vez portador de sentimiento y drama. Los códigos de este nuevo lenguaje se verán reforzados gracias a su expansión a todos los ámbitos musicales del siglo XVIII, partiendo por la música de cámara y sinfónica y extendiéndose a ámbitos más alejados como el concierto o incluso la música sacra.
Una de las figuras decisivas en la fijación de la forma sonata fue el compositor italiano Domenico Scarlatti. El estilo de sus obras era innovador porque utilizaba estructuras claras, y melodías con acompañamientos cada vez más comprensibles para el oyente. Otro compositor influyente fue Christoph Willibald Gluck, reformador operístico que pretendió volver a una fusión de música y texto, restándole importancia a la improvisación de ornamentos típica del bel canto y atendiendo más a la modulación como forma de articular las escenas dramáticas.

A la derecha: Domenico Scarlatti (1685 – 1757) Sonata para piano en La Mayor, K 208.
Hacia 1770 surgió el movimiento alemán llamado Sturm und Drang (Tempestad y Empuje)., inspirado en una especie de protorromanticismo literario del mismo nombre que podemos ejemplificar en el Werther de Goethe, y que en música produjo obras sinfónicas de ambiente trágico y apasionado, casi todas en modo menor, como algunas sinfonías de Haydn y C.P.E. Bach.
P.Clásico
El Nuevo Status del Compositor Clásico
Los grandes avances sociales concurrentes con la época clásica tuvieron una profunda influencia en la vida musical y en la composición musical. Primero, la suerte del compositor sufrió cambios considerables. En 1750, la mayoría de los compositores estaban contratados por patronos privados o por la Iglesia; para 1800, el patrocinio privado había disminuido notablemente y un número creciente de compositores tenía que ganarse la vida de manera independiente, componiendo e interpretando para un público más amplio.
Esto, en términos generales, se hizo más sencillo gracias al auge de la vida de conciertos, que se había desarrollado sustancialmente desde la década de 1760, al creciente mercado para maestros, con el notable aumento en el número de hijas de la clase media y la mayor disponibilidad de instrumentos; y a los cambios en los métodos de edición y publicación de música, con ediciones más baratas producidas en cantidad por numerosas firmas en los principales centros (Londres, París, Viena, Leipzig, Ámsterdam). Hacia el fin del Clasicismo, la música instrumental gozaba de una nueva primacía, como consecuencia directa de los cambios en el patrocinio, y la música sacra nunca más disfrutaría del papel central que había dado por sentado hasta el fin de la época barroca.

En esta senda, la obra de Beethoven y, en particular, las más representativas del denominado «estilo heroico», contribuirán a forjar el prototipo clásico-romántico de compositor, una figura que reflejará de forma idealizada el cambio de estatus social y económico del compositor tras el colapso del Antiguo Régimen: en efecto, estas transformaciones sociales repercutirán en el compositor dejará de ser un empleado de un aristócrata (o de la Iglesia) y deberá hacerse valer en un medio más descentralizado y competitivo sujeto al arbitrio de la nueva burguesía.
Joseph Haydn (1732-1809) Sinfonía Nº 6 en Re Mayor “La Mañana”