La irrupción de la ópera popular

P.CLÁSICO

Irrupción de la Ópera Popular

Pese a la creciente pujanza de la música sinfónica y de cámara a lo largo del siglo XVIII, la ópera continuó siendo el acontecimiento musical más complejo, con mayor proyección pública y mayor prestigio social; aquél que contaba con la maquinaria internacional más engrasada (compositores, cantantes, instrumentistas, etc.), que dictó las modas de forma más visible y que fue capaz de desatar los debates más apasionados.

La ópera seria suscitó acalorados debates a lo largo del siglo XVIII. En una época en la que el debate estético constituyó uno de los escasos campos de batalla posibles entre dos visiones enfrentadas del estado -absolutismo frente a reformismo democrático- la ópera seria, como representación pública de la monarquía y sus valores, fue sometida a un intenso escrutinio tanto por parte de las clases dominantes como de la burguesía ilustrada.

La ópera constituyó también un importante campo de batalla entre el Antiguo Régimen y la pujante burguesía urbana. Mientras las monarquías y la aristocracia patrocinaban caros teatros de corte destinados al disfrute de la ópera seria, la iniciativa privada debía competir en inferioridad de condiciones mediante la compra de privilegios y el pago de impuestos (generalmente destinados a hospitales y hospicios) para ofrecer espectáculos musicales de formato mucho más modesto en lengua vernácula y temáticas populares.

Giovanni Battista Pergolesi (1710- 1736) Extractos de la Ópera Buffa La Criada Mandona.

Frente al cosmopolitismo de ámbitos «clásicos» como la música de cámara o sinfónica, los distintos géneros de ópera popular crecieron en ámbitos nacionales independientes y desarrollaron rasgos específicos.

Los dos principales focos de ópera popular fueron la ballad opera inglesa y la opera buffa italiana. La ballad opera es una comedia musical basada en melodías populares preexistentes (ballads) y se extendió a Alemania bajo la denominación Singspiel (teatro cantado). La ópera bufa fue el único género de ópera popular íntegramente cantado -los demás intercalaban diálogos hablados entre los números cantados- y alcanzó difusión internacional gracias a la red tejida por los músicos italianos.

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En Francia, la influencia de la ópera bufa propició el tránsito del vaudeville (género que utilizaba melodías preexistentes) a la ópera comique (género con música original), mientras en España se desarrolló un género autóctono: La tonadilla escénica.

Estos espectáculos fueron, por lo general, muy poco ambiciosos desde el punto de vista musical, pero a la vez reflejaron la cultura y la pujanza económica de las clases urbanas emergentes. Sus aspiraciones artísticas incrementaron según avanzó el siglo.

La ópera seria reformada de Gluck triunfó gracias a la equilibrada síntesis que ofreció de dos polos aparentemente opuestos: Por un lado, la perseverancia en los valores clásicos de la tragedia lírica; por otro, su actualización de acuerdo con la racionalidad del reformismo ilustrado. Como efecto colateral, esta reforma diluirá la tradición de la tragedia lírica francesa en la corriente internacional de la ópera seria.

Christoph Willibald Gluck (1714 – 1787) de la Ópera Orfeo y Eurídice: ¿Qué Haré sin Eurídice?:

Christoph Willibald Gluck (1714 – 1787) de la Ópera Orfeo y Eurídice: Danza de los Espíritus Benditos:

Quien protagonizó el último periodo de gloria internacional del obsoleto género fue Gioachino Rossini, gracias a un planteamiento hedonista basado en el atractivo de la melodía, la belleza del canto, y una pujanza orquestal que constituirán las vías de transición a la ópera Romántica.

A la derecha: Gioachino Rossini (1792 – 1868): Obertura de la Ópera Guillermo Tell.