La música de cámara

P.CLÁSICO

La música de cámara y la decadencia del bajo continuo

La imprenta posibilitó la formación de un mercado editorial musical ya desde el siglo XVI. Este mercado, orientado en gran medida al ámbito doméstico y concebido para pequeñas agrupaciones instrumentales y/o vocales, constituye el origen de la música de cámara, expresión que traduce de forma excesivamente literal la italiana «musica da camera» (=música de habitación) y que se refiere -al igual que la francesa «musique de chambre» o la alemana «Hausmusik» (=música de casa), a la música de carácter amateur que hacían los aficionados en sus casas. 

La música de cámara tuvo en la burguesía su público natural. Su expansión y adaptación a las leyes del mercado durante el siglo XVIII fue el principal responsable de la decadencia del bajo continuo -que exigía del aficionado un conocimiento de la armonía y un dominio de la improvisación fuera de su alcance- y del nacimiento del denominado estilo clásico, un estilo caracterizado por la preponderancia de una melodía principal cantable, la regularidad de las frases musicales y la sencillez de la armonía, basada ahora más que nunca en las tres funciones básicas (tónica, dominante y subdominante).

La sencillez del nuevo estilo es la responsable del nacimiento del término despectivo «barroco», utilizado a partir de entonces para denostar el gusto anterior, considerado ahora como recargado y complicado.

El Clasicismo y la música doméstica

El estilo clásico se infiltró en el tejido musical europeo a través de la música doméstica. Géneros como la sonata para tecla (clavecín, fortepiano), la sonata para tecla y violín o el cuarteto de cuerdas prescindieron del bajo continuo y encontraron un rápido acomodo en la vida social burguesa, acelerando así la decadencia y extinción de los géneros de cámara barrocos, basados en la práctica del bajo continuo y en las capacidades virtuosísticas e improvisadoras de los músicos profesionales.

El cuarteto de cuerdas nació de manera casi fortuita cuando en la década de 1750 el barón von Fürnberg pidió a su empleado Joseph Haydn la composición de obras para esta formación -dos violines, viola y violonchelo-. El enorme éxito editorial de ulteriores cuartetos compuestos por Haydn no solo consolidaron el éxito del formato sino que hicieron al compositor famoso en toda Europa.

La sonata para violín (y piano) -cuyo primer ejemplo lo ofrecen 1734 de las Pièces de clavecin en sonates avec accompagnement de violon de Joseph Cassanéa de Mondonville– fue un paso lógico con respecto la tradición francesa no escrita de interpretar al violín la parte superior de las sonatas de clavecín. Este formato encontró pronto un curioso acomodo social: la costumbre de educar a las chicas en la práctica del piano y a los chicos en la del violín hizo de esta música una excusa ideal para fomentar encuentros (controlados) entre ambos sexos.

P.CLÁSICO

La Harmoniemusik (música para agrupación de vientos) gozó de un gran auge en Europa durante el último cuarto del siglo XVIII y el primero del siglo XIX. La formación clásica para vientos –con dos oboes, dos trompas y dos fagotes– se conoce desde que en 1761 el príncipe Paul Anton Esterházy (patrón de Joseph Haydn) fundó una plantilla de estas características.

Gracias al éxito editorial de los cuartetos de cuerda de Haydn y a las contribuciones de Mozart y Beethoven, el cuarteto de cuerda acabó convirtiéndose en el género de cámara más prestigioso.

Franz Joseph Haydn (1732 – 1809) Cuarteto de cuerda en Re mayor op.20 Nº 4, 4° mov.:

Johann Christian Bach – Sonata para clavecín con acompañamiento de violín op.18, Nº 3 – 1. Allegro:

Esta sonata de uno de los hijos de J. S. Bach sigue la tradición de la sonata para violín temprana de conceder a este instrumento un rol secundario con respecto al instrumento de tecla.

Wolfgang Amadeus Mozart – Serenata Nº 10 “Gran Partita” K.361 – 3er mov. Adagio, en forma sonata.:

Esta obra de Mozart, considerada una obra maestra de la Hausmusik, amplía la plantilla básica de la banda de vientos clásica con dos clarinetes, dos cornos franceses y un contrabajo.