Período musical
El Dodecafonismo: Abolición del Sistema Tonal
SIGLO XX
El Dodecafonismo: Abolición del Sistema Tonal
El Dodecafonismo de Arnold Schönberg plantea la abolición de la jerarquía entre las notas que conforman el discurso musical, es decir, desaparece la existencia del Centro Tonal y las escalas son sustituidas por una Serie de notas. La operación que realiza el dodecafonismo es otorgar a cada una de las 12 notas existentes la misma importancia, aboliendo la jerarquía entre ellas, de ahí deriva su nombre dodecafonismo. Esta operación consiste en construir series ocupando todas las 12 notas disponibles (recordemos que las escalas o modos ocupados por la tradición europea se construyen eligiendo sólo 7 de las 12 notas disponibles), generando, a partir de reglas que el propio compositor se impone, la ausencia de jerarquía entre las 12 notas. Junto a la desaparición de esta jerarquía entre las notas, desaparece también la sensación de reposo o resolución, y las tensiones características del sistema tonal son reemplazadas por otro tipo de sensaciones auditivas, socavando el sentido de direccionalidad propio del sistema tonal.
Se trata de la ruptura más significativa de la Historia de la Música. Todo el proceso de evolución del lenguaje de la música occidental europea, en cada época o periodo musical, se había basado, hasta ese momento, en el desarrollo de los avances del periodo anterior. La polifonía se inventa en el siglo IX tomando como base el Canto Gregoriano y todas las innovaciones polifónicas ocurridas durante la Edad Media, en el Ars Antiqua y Ars Nova, y luego durante el Renacimiento, se basan en la evolución de los procedimientos polifónicos anteriores. Asimismo, durante el período Barroco, se abandona el sistema modal para adoptar el sistema diatónico y sentar las bases para el desarrollo de la homofonía y la culminación de la polifonía, y luego durante el Clasicismo y el periodo Romántico se llega a la culminación del ideal retórico occidental basado en el modelo de Acción Dramático aristotélico propiciado por la ciencia de la armonía y la direccionalidad del discurso musical.
Ninguno de estos cambios ha significado una ruptura con los periodos precedentes. Se han basado en la ampliación y desarrollo de los recursos musicales mediante un proceso de evolución continua dentro del sistema tonal, el que ha servido de soporte durante miles de años para el lenguaje de la música occidental europea.
El atonalismo que plantea el dodecafonismo es la ruptura del sistema tonal, a pesar de que esta ruptura tuvo vínculos con la historia más reciente de la cultura occidental, al surgir como la consecuencia lógica de la exploración de los límites que había experimentado el sistema tonal: la utilización extrema de la disonancia, el cromatismo, la exploración armónica, la ambigüedad y la disolución rítmica en Liszt, Wagner, Debussy, Mahler, Strauss, y el propio Schönberg. La justificación de un paso tan extraordinario se encuentra tanto en esta continuidad histórica como en la búsqueda de un nuevo lenguaje acorde con el contexto histórico de la sociedad europea de principios del siglo XX.
La música como proceso social revela las transformaciones de cada tiempo histórico, el arte y la música en particular plasman los profundos cambios de subjetividad que suelen estar subyaciendo bajo las mutaciones sociales de las distintas etapas de la historia.
La música occidental europea se desarrolló desde la Edad Media en el ámbito de formación estética de la cultura de las élites (ámbito eclesiástico en un principio, luego la monarquía y la aristocracia). Desde el canto gregoriano medieval hasta el barroco musical como expresión máxima de la Reforma luterana, la sociedad europea mostró una correspondencia manifiesta entre los cambios económicos y políticos y los cambios en la creación musical formal y temática. La sociedad liberal surgida de las revoluciones burguesas será el más claro exponente de este paralelismo.
En el siglo XVIII la ruptura de la burguesía en ascenso con el Antiguo Régimen significa la introducción del concepto de armonía como principio ordenador del mundo. El progreso científico y la Ilustración componen una apariencia ordenada que hunde sus orígenes en el protestantismo y una teología sumamente intelectualizada. A partir de esa coyuntura, la clase burguesa liberal del siglo XIX organiza el modelo económico y de Estado, y la música se instala como un correlato en sintonía con las concepciones éticas sobre lo justo y lo bello, el individualismo y los ideales sobre la subjetividad y la creatividad.
Arnold Schönberg (1874 – 1951) Suite para Piano op. 25
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